Proyecto de musealización de petroglifos y construcción de punto de información

Outeiro dos Lameiros, Sabarís, Baiona

Javier Mariño. Estudio de arquitectura. Musealización de petroglifos y construcción de punto de información en Outeiro dos Lameiros, Sabarís, Baiona. Proyecto. 2007-2008

Existía una necesidad urgente de escapar de las soluciones estéticas habituales en este tipo de instalaciones, caracterizado por el uso masivo de la madera como material para muebles, carteles y construcciones, suponemos que en una búsqueda (infructuosa, creo) de una dilución mimética en el entorno forestal circundante. Por otro lado, salvando la diferencia de que la mayoría de los museos son interiores, es decir, espacios cerrados, tampoco tendría que ser muy diferente el criterio a aplicar en nuestro caso. Por ello, se adoptó un criterio de base que aportaba la cordura y la coherencia necesarias para el proyecto: por un lado, tratar las rutas como en un museo, evitando la circularidad o el circuito único, con unas trazados principales, claramente indicados y señalizados que posibilitan la visita de formas muy diversas y además facilitan el movimiento simultáneo de grupos de visitantes con diferentes ritmos.

En el ámbito de la señalización, la intervención debía compartir ese carácter de museo clásico, por lo que se decidió optar por una tipografía clásica, fácilmente legible, con colores sobrios y alejada de los tonos «vegetales» y en soportes más tecnificados y fríos que los habituales en los parques forestales. Para explicar con más detalle las características de la intervención proyectada, la dividiré en tres partes: circulaciones, señalización y punto de información.

Circulaciones

Dentro del ámbito existen una serie de sendas tradicionales cuya recuperación es parte del proyecto, ya que se reutilizarán parcialmente como líneas de enlace entre algunos de los puntos de interés de la estación arqueológica. Nos referimos principalmente al eje Nordeste-Sudeste, que enlaza el punto de información con el área de mayor densidad de grabados. El sendero se dibuja claramente mediante un rehundido del pavimento. Se planificará en un ancho medio de 1,20 m. y se pavimentará, al igual que los nuevos recorridos, con un conglomerado de áridos, denominado Aripaq, con textura y apariencia visuales prácticamente idénticas a las rutas tradicionales de «xabre», con la ventaja de que su resistencia a la abrasión los hace mucho más resistentes al agua, evitando los surcos por escorrentías y el lavado de áridos.

Los senderos de nuevo trazado siguen recorridos basados en los siguientes criterios:

• Horizontalidad o pendiente mínima.
• Mínimo impacto en el ámbito, evitando árboles, masas rocosas y cualquier otro obstáculo que pueda implicar trabajos de mayor envergadura.
• Búsqueda de perspectivas, de modo que la ruta no se limite a un tránsito entre puntos de interés, sino que suponga, en sí misma, un paseo durante el cual se disfrute de la percepción del paisaje próximo.

En puntos específicos de los recorridos, se colocarán una serie de sencillos bancos formados por paralelepípedos graníticos, que se sitúan coincidiendo con los ensanchamientos de las sendas y definen áreas de descanso que sirven también para marcar los ritmos de las visitas, reunir a los grupos para que los guías expliquen aspectos específicos del lugar, su historia o simplemente para sentarse y disfrutar del entorno.

Los caminos se construirán mediante un rebaje del terreno existente, siempre que sea posible, de modo que el pavimento final no resalte sobre la cota actual y, a la vez, quede perfectamente confinado y con sus bordes protegidos, para garantizar una mayor durabilidad. En el entorno inmediato de algunos de los petroglifos y con el objeto de disfrutar de mejores condiciones de observación, se tenderán plataformas de madera sobre estructuras metálicas, a modo de alfombras, definiendo con claridad el área utilizable por el visitante. También será necesaria la utilización de peldaños en tres zonas concretas dada la escarpada topografía, de modo que al menos la observación cercana del petroglifo sea posible para parte de los usuarios, mientras que aquellos más limitados físicamente puedan, al menos, disfrutar de una visión a media distancia. Esto último es importante en la medida en que en todo momento se ha tenido presente el objetivo de ampliar el campo de posibles visitantes a todo tipo de público, sin límite de edad ni aptitudes físicas o intelectuales. Es por eso que las rasantes de los senderos buscan la horizontalidad; su tersura y ancho permitirán el desplazamiento suave de sillas de ruedas o de bebés y, por último, su color ocre los hace muy identificables para las personas con limitaciones visuales leves.

Para la observación del panel vertical que constituye la pieza de mayor relevancia de la estación arqueológica, ha sido necesario diseñar una pasarela de mayor tamaño que las demás, ya que la extensión de los grabados así lo requiere, y su acceso se realiza a través de escaleras de importante desarrollo. No obstante, este elemento está ubicado a cierta distancia del panel y ligeramente escorado hacia el norte, de modo que no obstaculice las vistas lejanas ni compita visualmente con el entorno natural. Con esta intención se han elegido también los acabados de estos elementos artificiales: siguiendo la paleta ocre utilizada en el pavimento, las estructuras metálicas vistas de las pasarelas se construirán con acero Cortén, y los escalones y los pisos de plataformas, con madera de teca de Birmania o iroco, acabados con lasures ecológicos que facilitan el mantenimiento y no contaminarán el terreno al ser lavados por el agua de lluvia.

Señalización

Una vez que alcanzamos los petroglifos que se pretenden musealizar, convendrá indicar al visitante, especialmente al profano, cómo dirigirse a cada uno de estos puntos y, al llegar, explicarle qué es lo que está observando. Para ello se ha diseñado un programa de señalización que comprende, desde los paneles generales de presentación, hasta los paneles descriptivos de cada uno de los grabados existentes. Se pretende que la información sea fácilmente legible, tanto para personas sin problemas visuales como para las que tengan dificultades visuales, por lo que se recurrió a un diseño en contratipo, con tipografía en blanco sobre fondo negro. Además, elegimos un tipo de efectividad contrastada, como la Helvética y, siguiendo las recomendaciones de la Organización Nacional de Ciegos de España, se utilizan cuerpos a partir de 24 puntos. Hay una segunda razón que nos ha llevado a este diseño: trabajar sobre una imagen más propia del museo «interior» que de un parque forestal – que parece estar más de moda en este tipo de actuaciones- con el objeto de reforzar el carácter museográfico y la importancia histórica y etnográfica del ámbito por encima del carácter lúdico o recreativo que podría derivarse de un tratamiento más informal de la informacion gráfica.

El siguiente aspecto a resolver fue el del soporte del diseño. Evidentemente, la situación expuesta y desprotegida del ámbito de trabajo y su indefensión frente a las condiciones meteorológicas o el vandalismo (o simplemente el mal uso o el descuido) nos han llevado a la búsqueda de materiales y técnicas resistentes y duraderas, a la vez que compatibles con las técnicas gráficas previstas y, naturalmente, económicamente asumibles. Existía, sin embargo, la posibilidad de optar por la opción opuesta de usar soportes «desechables» pero con bajos costos de sustitución, aunque no era un camino deseado ya que, aunque económicamente viable, la imagen general de la actuación podría verse seriamente devaluada con el paso del tiempo y además implicaría un trabajo de mantenimiento excesivamente intenso. Con todo esto, llegamos a la elección del acero vitrificado Vítrex como el soporte ideal para nuestras intenciones.

Se trata de la superposición de fotografías o serigrafías sobre planchas de acero que posteriormente son vitrificadas, de modo que la información gráfica queda protegida por este tratamiento y se asegura su durabilidad. Se llevaron a cabo varias pruebas del material y se ensayó su resistencia a la intemperie, al rayado con objetos metálicos y a su capacidad de soportar información gráfica, fotográfica y textual con gran detalle, así como su adaptación a los diseños realizados, obteniendo resultados que superaron nuestras expectativas. Todo ello con un coste económico muy equilibrado y acorde con el presupuesto global de la actuación. Para orientar al lector sobre el material de referencia, baste decir que muchas de las señales e indicadores de tráfico que pueblan las carreteras se construyen de esta manera, lo que ilustra la oportunidad de nuestra elección.

Estos paneles, dependiendo fundamentalmente de su función, serán soportados de diferentes maneras. Los paneles generales para la presentación de la actuación, que contienen un plano general de situación de los puntos de interés y una descripción general, se anclarán directamente a los muros de gaviones que se proyectan en los dos extremos de la estación. Los paneles restantes, tanto los indicadores direccionales como los explicativos de los petroglifos (en cualquiera de sus tamaños), se soportan mediante estructuras de acero galvanizado lacado en negro, muy esbeltas, y que sitúan la información a la altura que cada caso requiera. Todo el programa de soporte está estandarizado, al objeto de que su fabricación sea simple y económica y su puesta en obra pueda ser realizada por un solo operario. Todas las sujeciones son atornilladas, para permitir la sustitución en caso de deterioro o su desmontaje si fuese necesario, además de que montaje y desmontaje se pueden realizar con herramientas manuales.

El punto de información

Para acompañar la actuación expositiva, resultaba necesario contar con un pequeño edículo multifuncional que sirviera tanto de almacén como de recinto de atención e información al visitante, además de otros usos que irían surgiendo durante el desarrollo del proyecto. El punto de información proyectado cumple, originalmente, esta función, pero también cuenta con un pequeño aseo que cumple con las dimensiones para ser utilizado por usuarios con dificultades funcionales, un almacén donde se guardará el material didáctico utilizado en las visitas guiadas (no solo los folletos o planos habituales, sino que también habrá material específico para personas con discapacidad visual (folletos en Braille), o información en diferentes registros y soportes -en forma de cómic para niños, audioguías, etc). Este edículo también se proyecta como un organismo energéticamente autosuficiente, que cubre sus propias necesidades y proporciona a la estación arqueológica servicios que de otro modo no existirían. Unos paneles fotovoltaicos instalados sobre la cubierta producen la energía eléctrica necesaria para la iluminación y permiten disponer de corriente eléctrica para alimentar un ordenador, un proyector de video o un equipo de sonido (o herramientas eléctricas que fuesen necesarias para tareas de mantenimiento).

El agua de lluvia recogida en la cubierta se conduce un tanque situado bajo la edificación, desde donde se bombeará al aseo. Las aguas residuales del lavabo se conducen a una fosa séptica con filtro biológico específica para aguas grises. El inodoro es de tipo portátil, por lo que sus residuos líquidos irán a la fosa séptica, ya tratados, y los sólidos se eliminarán periódicamente en cualquiera de los puntos de vertido autorizados.

Dejando a un lado estos aspectos de carácter más técnico o funcional, no queríamos que esta pequeña instalación fuera simplemente una especie de máquina, intentando aportar algo de poesía a la actuación. La construcción, un pequeño elemento de 17 metros cuadrados, recoge probablemente aportaciones -subconscientes- del ámbito; algunas de ellas aún ahora están apareciendo. El espacio habitable se esconde dentro de un recinto casi cerrado constituido por altos muros de gaviones de acero electrosoldado, rellenos con piedras que, en su mayor parte, proceden de desprendimientos y de la limpieza del propio ámbito de trabajo, aportando un beneficio adicional al evitar el transporte de estos restos a un vertedero. Dentro de este recinto, que al exterior se muestra ciego y solo presentará el rótulo con la denominación de la intervención, se levanta una plataforma de madera, en parte abierta y en parte cerrada con paredes de vidrio y una leve cubierta plana terminada con grava. Este espacio cubierto se cierra en su frente con un portón de madera que, en verano, se puede abrir en su totalidad al exterior, funcionando como un espacio abierto e integrando la terraza como parte del punto de información, mientras que en invierno el portalón permanece cerrado y solo se abre una pequeña puerta central por la que entra el edificio. Intentamos que el interior del punto de información tuviera cierta magia, algo que ver con lo que nos transmite la observación de los petroglifos. Las paredes de vidrio permiten que las gruesas paredes de gaviones estén muy presentes y la sensación sea similar a la de estar en una cueva. La iluminación, tanto la natural como la artificial, pretende tener un carácter escenográfico. La luz solar penetra cenitalmente entre los gaviones y el vidrio, a la vez que el tamaño de las piedras que los llenan permitirá que algunos rayos de sol se cuelen por las grietas que vayan quedando. Al anochecer, los proyectores encastrados en el pavimento iluminarán el espacio intersticial, introduciendo la luz en sentido contrario al que se produce durante el día.

Proyecto:

2007-2008

Superficie:

Ámbito de actuación: 15.000 m²
Punto de información: 74,14 m²

Presupuesto:

n.d.

Equipo:

Xosé Lois Vilar (arqueólogo)
Eduardo Méndez (arqueólogo)
TOPAG, S.L. (topografía)

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