Gimnasio del Centro Galego de Tecnificación Deportiva

Pontevedra

Javier Mariño. Estudio de arquitectura. Gimnasio del Centro Galego de Tecnificación Deportiva. Pontevedra. 2008-2009

Originalmente, el gimnasio del CGTD estaba formado por dos espacios totalmente separados: una sala de uso general de aproximadamente 280 m² y otra de unos 195,00 m² en la que se ubicaban los remo-ergómetros y otro material relacionado con el entrenamiento en interior para los deportistas de remo y piragüismo. Existía también en esta segunda estancia un gran tanque de entrenamiento para remo que había quedado en desuso y se encontraba cubierto por un improvisado entarimado de madera que funcionaba como verdadero pavimento del local. La construcción de este tanque supuso que la cota de suelo de la sala de remo estuviese ligeramente por encima de la del gimnasio de uso general (aproximadamente 40 cm.).

La independencia entre ambas salas condicionaba enormemente la distribución de las máquinas y ergómetros por su falta de versatilidad. Además, la especialización de la sala de remo implicaba que permaneciese vacante durante gran parte del día mientras que en la sala contigua se concentraban los demás atletas, carentes de espacio.

Para mejorar las condiciones de uso de ambos espacios, se propuso una intervención basada en los siguientes criterios:

  • Unir las dos salas de trabajo, mediante la demolición de los dos tabiques de separación existentes.
  • Unificar la cota del pavimento, demoliendo el tanque de remo y el relleno.
  • Acondicionar acústicamente la zona en la que se ubiquen los ergómetros, por su elevado nivel de emisión acústica.
  • Retirar las actuales ventanas de aluminio hacia la pista de atletismo y cortar los antepechos, prolongando los huecos prácticamente hasta el suelo.
  • Replantear la situación de las luminarias, procurando una distribución homogénea de la luz y evitando los molestos deslumbramientos producidos por la iluminación directa hacia el suelo.

Al tiempo, las obras propuestas habrían de realizarse en el menor plazo posible, con el objeto de que no impidiesen que los atletas siguiesen sus rutinas de entrenamiento y estarían condicionadas por un presupuesto muy reducido (114 €/m² en ejecución material).

En gran medida debido al condicionante económico, se adoptaron medidas de reutilización y reciclaje, como el uso de todo el material de escombro para el relleno de los tanques de remo o el reciclado de los tablones de madera de eucalipto utilizados como cubierta de aquellos, que acabaron transformados en bancos de descanso distribuidos por todo el gimnasio. También se reutilizaron las luminarias retiradas como dotación en otras estancias del centro.

En la fachada exterior se optó igualmente por la reutilización de parte de las chapas metálicas retiradas de los entrepaños demolidos y la colocación de otras similares, de manera que la imagen final de la obra bien podría ser la del edificio original. Como en el resto de intervenciones que hemos ejecutado en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva, el concepto formal que rige es el de pasar, en la medida de lo posible, desapercibidos, resolviendo las cuestiones funcionales y técnicas y evitando alardes estéticos que contribuyan a desarticular -aún más- el conjunto de instalaciones que lo forman.

El proyecto no consistió más que en dar forma a los criterios expuestos, si bien durante las obras se evidenció la imposibilidad de unificar las cotas de pavimento de la nueva sala, resolviéndose el desnivel mediante un muro-banco que ayudó a sectorizar las diferentes zonas de entrenamiento. Tampoco pudieron abrirse los huecos rasgados verticales tal y como se había previsto, al aparecer durante las demoliciones un zuncho horizontal de hormigón embebido en el cerramiento de fachada.

Los acabados interiores no pudieron ser más sencillos (tampoco el presupuesto lo hubiera permitido), reservando la mayor parte del presupuesto para el techo acústico de la zona de remo-ergómetros, que también recubre parte de los paramentos verticales y para el nuevo pavimento de goma (Mondo Sport Impact).

Proyecto:

2008

Superficie:

504,16 m²

Presupuesto:

92.976 €

Equipo:

Javier Corrochano Casares (Arquitecto técnico)

Ejecución:

2008-2009

Constructor:

Fotografías:

Javier Mariño

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